martes, 1 de marzo de 2011

Opinión. Salpicón de humo. Paco Déniz.


Con sus camisetas del Che planchaditas, sus banderines republicanos, su martillo y su hoz roma, IU ha puesto la nota exótica en el acto de exaltación del tránsfuga profesional Corrales. Este prototipo de residente en Canarias, que en el pasado los traicionara, con mucha prisa por no volver a trabajar y por lograr un acta de concejal en Santa Cruz, ha logrado meter en el corral a un elenco variopinto de pegacarteles para la próxima contienda electoral.

Los ha acorralado en un acto, también de exaltación al líder máximo, el recién nombrado héroe de la penúltima guerra civil del PSOE Santiago Pérez, que recogió aplausos y el clamor del respetable salpicón. Se vendió humo y se ofreció trabajo al residente corrales y a otro que tiene pinta de residente: Viciana. Hasta ahí todo normal. Lo extraño fue lo presto que anduvieron el propietario de la franquicia verde y Ramón Trujillo para meterse en el corral. Este último dejó a su partidito en el taxi y subió al escenario a firmar formalmente su acta de defunción, pues lo próximo será la entrada en el PSOE dentro de algún tiempo. No será el primero… ni el último. No olvidemos que IU es un curso puente para entrar en el PSOE con algunas asignaturas convalidadas. Y así, sobre la base del cálculo electoral, la ausencia de proyecto político, y la justificación de lo injustificable, refundaron este salpicón de humo que caduca la noche electoral. Tanto entusiasmo les ha entrado por el salpicón, que se olvidaron en el taxi al radio predicador de San Borondón y a sus feligreses de somos dos. A pesar de todo había hueco en el taxi.
El curso puente IU consiste en exigir fidelidad a los principios del purismo revolucionario a todos los demás para, luego, opositar a políticos responsables. Es de manual. El acto de exaltación del otro día es el primer examen, quedan dos más: el de la catarsis y el de la reunificación del PSOE. Está escrito. Luego, alguno se llevará una carterita de cultura, fiestas o medio ambiente. Échenle un vistazo a las instituciones actuales para que vean. Y a mí me parece muy bien, pero para llegar ahí no tenemos que aguantar tanta parafernalia infantorevolucionaria. A Trujillo ya lo ha aplaudido el PSOE escindido, ahora le toca lavar los pecadillos de juventud. Poquitos en su caso. No sabía lo difícil de mantener la calma cuando llegan las elecciones; la prensa se mueve, el pensamiento se nubla, en fin, lo normal. Pero quien se apura nunca le sale la cuenta, hay inversiones a fondo perdido, y entonces el corral se convierte en una nasa. Y en la nasa mueren inútilmente muchos pececillos incinerados (pejines quemados).